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miércoles, 24 de octubre de 2012

La gestión de los copagos: otro ejemplo de incompetencia y despilfarro

Inicialmente se ha cobrado el 10% de los medicamentos, dejando la devaluación de las cantidades pagadas en exceso a una normativa que todavía no se ha producido.

 | 23 Octubre 2012 - 11:15 h.

La FADSP denuncia en que el establecimiento de copagos no se hace a coste cero sino que tiene muchos costes de transacción, costes que se ocultan
La gestión del cobro de los copagos en medicamentos a los pensionistas madrileños ha vuelto a poner en evidencia la “incompetencia” de los responsables de la Consejería de Sanidad de Madrid.
Así lo denuncia laFederación de Asociaciones Defensa Sanidad Pública (FADSP), que recuerda que inicialmente se ha cobrado el 10% de los medicamentos, dejando la devaluación de las cantidades pagadas en exceso a una normativa que todavía no se ha producido.
A partir de septiembre se estableció una “cartilla de racionamiento”, una cartulina que los pensionistas debían de recoger mensualmente en los centros de salud y los farmacéuticos sellar cada vez que se dispensaba un medicamento hasta alcanzar el tope establecido (8,18 o 60 €).
Los inconvenientes del sistema estaban claros: el coste de las “cartillas” (estamos hablando de unos 18 millones de cartulinas anuales), los problemas de gestión (en los centros de salud las colas mensuales) y en las farmacias el sellado de los medicamentos dispensados. Además los posibles extravíos de la “cartilla”, y el hecho de que algunas farmacias cobran integro el 10% del último medicamento a pesar de que sobrepase el tope establecido.
Pero, además el asunto se ha hecho mas “abracadabrante” –señala FADSP- porque en octubre la Comunidad de Madrid ha sustituido las “cartillas de racionamiento” mensuales por un documento en papel (denominado documento de dispensación) que se da en los centros de salud y que tiene la ventaja de un formato que permite su uso durante 3 meses.
Y ¿que ha sucedido con las cartulinas anteriores?, pues simplemente que unos cientos de miles, quizás millones de ellas se almacenan en los centros de salud de la región, como puede verse en la fotografía y que acabaran en la basura, mientras tanto continúan expuestos los carteles que publicitan las "cartillas de racionamiento" para mayor confusión de los usuarios (ver foto). “Un verdadero despilfarro del presupuesto sanitario público”.
¿Qué costes ha tenido esta operación? La FADPS estima que auque es desconocido resulta bastante elevado, y además “no se descuenta de los supuestos ahorros del copago que tan triunfalmente han sido aireados por el Ministerio de Sanidad”.
La asociación insiste en que “el establecimiento de copagos no se hace a coste cero sino que tiene muchos costes de transacción, costes que se ocultan, y que como en el caso de las cartulinas que ahora hay que desechar es seguro que benefician los negocios de alguien”.


23O - Los mensajes de miles de ciudadanos indignados rodean el Congreso


Frente a las vallas policiales se han celebrado dos asambleas, sobre los 

Presupuestos y el "proceso constituyente", que han terminado con 

un intento de "rodear" la Cámara, frustrado por la Policía

Mensajes, alternativas y quejas quedaron plasmados en cientos de carteles que colgaban en las vallas del Congreso. AFP

Miles de personas han acudido hoy a la llamada de la Coordinadora 25-S a participar en asambleas frente al Congreso, "empapelar" las vallas y, finalmente, "rodear" la Cámara, aunque esta última acción se ha quedado en un intento después de que el dispositivo de antidisturbios impidiera el paso a los manifestantes (Así te lo hemos contado en directo).
Este martes era el día de arranque de unas movilizaciones que continuarán este jueves con "acciones de desobediencia civil descentralizadas" y concluirán el sábado con una manifestación que recorrerá las calles de la capital, desde Plaza de España hasta el Congreso. El objetivo es denunciar el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales que pretende aprobar esta semana el Gobierno, los que han sido bautizados por los convocantes como "Los Presupuestos de la Deuda".
A diferencia de las anteriores convocatorias frente al Congreso de los Diputados del pasado mes de septiembre, este martes no se han producido cargas policiales, ni heridos ni detenidos. También la de este martes ha sido la protesta menos numerosa, 2.000 asistentes según la Delegación de Gobierno y 5.000 según la plataforma.
A la hora de la convocatoria, a las 17.30 horas, apenas había unas decenas de personas en la Cuesta de Moyano. Rodeados de un gran despliegue de vehículos de los antidisturbios de la UIP, los manifestantes han llegado media hora después a Neptuno, donde se les han unido varias decenas de personas más. Y ahí, frente a las vallas del Congreso y bajo la mirada de decenas de agentes y periodistas, los indignados han comenzado las dos asambleas que tenían previstas, una sobre los Presupuestos, la deuda y los recortes, y otra sobre el "proceso constituyente" que se está demando desde los movimientos sociales.
Pese a que en un principio en las asambleas apenas había dos centenares de personas, poco a poco, según iba avanzando la tarde y cayendo el sol, los alrededores del Congreso se han empezado a llenar de ciudadanos que acudían con carteles y pancartas dispuestos a protestar, una vez más, contra las políticas de austeridad del ejecutivo de Mariano Rajoy.
"Hemos venido por la limitación de libertades básicas que se están llevando a cabo"
"Hemos venido aquí por todos los recortes sociales y la limitación de libertades básicas que están llevando a cabo. Nos quieren prohibir salir a la calle a protestar", explicaba María, una funcionaria del Administración que, con carteles en las manos, ha acudido a Neptuno junto a dos compañeros. "Ante estas protestas, si este fuera un Gobierno democrático daría marcha atrás en sus políticas", ha dicho observando las asambleas.

Mientras, en la asamblea sobre Presupuestos y deuda, un joven explicaba a los oyentes cómo actualmente "se está produciendo una pérdida de soberanía de los Estados", puesto que "las decisiones las toma la Troika, imponiendo unas medidas que sirven a los intereses del gran capital y suponen un ataque a los derechos de las mayorías". Y se han ido sumado las intervenciones explicando la situación actual y cómo la ciudadanía debe oponerse a los recortes. Cada rato, después de una intervención, los asistentes comenzaban a corear consignas: "El próximo parado, que sea un diputado".
"El próximo parado, que sea un diputado", ha sido una consigna
"Hoy es un día importante porque los ciudadanos están empezando un proceso constituyente y señalando a los culpables que están detrás de las vallas", señalaba Miguel Retiz, un joven estudiante y "trabajador precario". A su entender, "que haya menos gente es producto de la presión policial y las amenazas de los políticos", pero se ha mostrado confiado en que "en la manifestación del sábado se vuelvan a llenar las calles".

Al terminar las asambleas miles de personas han intentado "rodear" el Congreso y han echado a andar. Sin embargo, agentes antidisturbios de la UIP les han cortado el paso y, tras unos minutos de tensión, los manifestantes han decidido volver atrás a grito de "eso eso eso, volvemos al Congreso". Aunque los manifestantes no hayan conseguido su objetivo, los que sí lo han rodeado han sido sus mensajes de indignación escritos en cientos de cartulinas, folios, cartones y pancartas que han depositado en las vallas policiales alrededor del Cámara. (Ver fotogalería)

Izquierda Unida, del Congreso a la calle

Cuando ha acabo el debate sobre los Presupuestos que tenía lugar dentro de la Cámara, un grupo de diputados de Izquierda Unida han bajado a reunirse con los manifestantes y apoyar las protestas ciudadanas desde la calle. Frente a las vallas estaban Cayo Lara, José Luis Centella, Gaspar Llamazares y Alberto Garzón (ver entrevista), entre otros.
"No hay otro camino para que esta gente cambie la línea del Gobierno" dice Lara
Rodeado de manifestantes, el secretario general de IU, Cayo Lara, ha manifestado ante los medios de comunicación que "este Gobierno se sirve del voto de la mayoría parlamentaria para hacer políticas que benefician a las minorías y van en contra de las mayorías de los trabajadores". Ha explicado que ellos, como representantes electos, han cumplido con su "obligación de presentar una enmienda a la totalidad de estos presupuestos" y luego han ido "donde debemos, a la calle a protestar".

Según el líder de IU, "no hay otro camino para que esta gente cambie la línea de gobierno y las políticas que se aplican desde la Unión Europea. La huelga del día 14 se convoca a nivel internacional, hay movilizaciones en varios países, porque este ataque es global. Por lo tanto, la defensa ha de ser global". También ha añadido que "dada la correlación de fuerzas que hay en este Congreso, la gente tiene que estar en la calle porque el Gobierno no está legitimado para aplicar estas políticas, porque no son las que llevaban en su programa electoral".
Y a la delegada de Gobierno, Cristina Cifuentes, le ha pedido que "aplique el Estado de derecho, la Constitución y los derechos que tanto han costado conseguir en este país. Que no haga ningún tipo de excesos y que, como ser humano, entienda que la gente no se puede arrodillar a tantas medidas de este Gobierno".

La desigualdad económica es ya tan brutal que asusta hasta a los neoliberales… menos al PP


“La creciente desigualdad es uno de los mayores desafíos sociales, económicos y políticos de nuestros tiempos”. Si nuestros políticos conservadores leyeran esta frase, enseguida se la atribuirían a algún economista progre o a cualquier político izquierdista. En realidad, es la sentencia con la que la muy derechista The Economist encabeza su último Informe Especial sobre la Economía Mundial, de 28 páginas.
Pero no sólo esa reverenciada biblia neoliberal está de pronto inquieta por la tremenda injusticia del sistema capitalista, sino que las más reputadas instituciones académicas de EEUU y hasta el propio FMI están ahora dando la voz de alarma porque parece que acaban de descubrir que ese perverso enriquecimiento de unos pocos a costa de la inmensa mayoría es lo que causó la crisis y después está impidiendo que salgamos de ella. Como denuncia desde hace tiempo, claro está, el profesor Viçenc Navarro en Público.
Lo novedoso no es esa iniquidad, que todos conocemos aunque traten de ocultarla bajo camuflajes populistas, sino que por fin “ahora el establishment económico está muy preocupado sobre quién acumula cuánto” porque “las investigaciones de los economistas del FMI indican que la desigualdad de ingresos frena el crecimiento, causa las crisis financieras y debilita la demanda”, pontifica The Economist como si eso no fuera evidente. “Un informe del Foro Económico Mundial en Davos señaló la desigualdad como el problema más acuciante de la próxima década”.
Porque, según dicha investigación del FMI, de los economistas Andrew G. Berg y Jonathan D. Ostry, en países con un elevadísimo grado de desigualdad –como EEUU o España, donde padecemos el mayor nivel de toda Europa, sólo detrás de Letonia– ese abismo entre los muy ricos y todos los demás puede reducir hasta en un tercio el crecimiento económico nacional. Un cálculo difícilmente refutable que es totalmente desdeñado en los Presupuestos Generales del Estado presentados por el ministro Montoro, que sin duda agravarán aún más las desigualdades sociales.
El ejemplo estadounidense es devastador. La desigualdad en EEUU está en su cota más alta desde la Gran Depresión: el 1% de los norteamericanos posee una sexta parte del PIB, y el 10% controla la mitad de toda la riqueza del país, según los datos recopilados por dos eminentes académicos de la Universidad de Berkeley y de la Paris School of Economics. Índices que, por cierto, son casi idénticos a los de España en ese mismo estudio internacional.
Además, durante la incipiente recuperación en EEUU se ha multiplicado ese pillaje: aquel mismo 1% más rico se ha apropiado del 93% de todas las ganancias obtenidas en el primer año de crecimiento tras la recesión provocada por el crashfinanciero del casino bursátil, tal como explica el profesor Emmanuel Saez, uno de los autores de la investigación.
También la OCED ha advertido este mismo año a Washington de las “consecuencias negativas” que están teniendo las enormes desigualdades económicas que imperan en EEUU. Puesto que, según el Economic Policy Institute de la capital estadounidense, en estos momentos el 1% de las familias acumula ya más porción de la riqueza nacional que el 90% de los hogares menos pudientes. Es el fin de la clase media que hizo próspero al país.
Así que ya es oficial e irrebatible: “El creciente abismo entre los que más tienen y los que menos tienen (…) conllevará niveles menores de crecimiento económico y una creación de empleo más lenta durante los próximos años”resumía hace pocos días The New York Times.
Para nosotros, lo terrible de todo esto es que, mientras gobiernos, instituciones, universidades y estamentos económicos de las mayores potencias han llegado a ese consenso y estudian fórmulas para paliar esa lacra, nuestros gobernantes siguen aplicando recetas de paralizante austeridad que no hacen más que agudizar las desigualdades. Crédit Suisse predice que el número de multimillonarios se duplicará en España de aquí al fin de la crisis, por supuesto en detrimento del 22% de los españoles que ya viven por debajo del umbral de la pobreza, al tiempo que el Gobierno de Rajoy recorta salarios, subsidios, pensiones, prestaciones sociales y programas sanitarios, educativos y de investigación y desarrollo.
Fuera de España, todos saben ya que eso es un enorme error. Pero el rodillo de la mayoría absoluta del PP nos lo va a imponer vía Presupuestos. Y nada podemos hacer para evitarlo.

Un Pacto Nacional Contra la Pobreza


Diez millones de españoles o residentes en nuestro país viven en la pobreza. El deterioro de las condiciones de vida es el resultado de una crisis que golpea sobre una sociedad vulnerable, porque los años de expansión económica no fueron aprovechados para fortalecer las redes de protección social y reducir los niveles de desigualdad. Lo que está ocurriendo ahora no es una mera situación coyuntural: cuando la economía retome la senda del crecimiento, la sociedad española será más pobre, más desigual y más injusta. Y lo será durante mucho tiempo.
La miseria en la que viven los españoles es un asunto tan relevante como el desempleo, y a menudo desvinculado de él. Lo que interesa ahora es preguntarnos si existe alguna posibilidad de ponerle freno, dentro de los estrechos márgenes de maniobra que nos han impuesto (y los que nos hemos impuesto a nosotros mismos). ¿Existen alternativas, públicas y privadas, que permitan orientar los recursos escasos de manera más estratégica? ¿Pueden Gobierno y oposición recuperar la iniciativa en este ámbito? Porque tal vez no podamos eliminar en este momento todas las amenazas al Estado del Bienestar, pero seguro que podemos ganar alguna batalla. La de la pobreza extrema es una de las ineludibles.
Las recetas no son ciencia ficción. El profesor Luis Ayala –uno de los expertos más respetados en este campo- ha propuesto recientemente un paquete de medidas orientadas a proteger los ingresos y las redes de seguridad de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad. En su opinión, necesitamos trazar 'líneas rojas' que frenen el avance de la pobreza extrema y sienten las bases de una recuperación social equitativa cuando retorne el crecimiento económico. En concreto, se podría intervenir con una cantidad razonable de recursos en ámbitos como las pensiones mínimas, la protección de los grupos en riesgo de exclusión, las políticas de mantenimiento de rentas o los incentivos laborales y fiscales para grupos específicos, como jóvenes sin formación.
Muchos otros expertos coinciden con estas medidas u otras similares. El verdadero reto es construir un acuerdo político que permita llevarlas a cabo en un plazo y con unos presupuestos asumibles. Incluso en medio de este caos podemos alcanzar un Pacto Nacional Contra la Pobreza, al estilo de los que ya han tenido tanto éxito en países como Chile a mediados de los 90 o en Brasil durante la pasada década. Se trata de estrategias nacionales explícitas, que empiezan por aceptar que tenemos un problema que no es una mera derivada de la coyuntura económica. Un plan consensuado en el Parlamento a través de una comisión específica, dependiente de un organismo público propio y con objetivos y calendarios evaluables. Un modelo en el que participen los grandes partidos, pero también las organizaciones sociales, eclesiales y empresariales, que deben hacerse corresponsables de su aplicación.
El acuerdo debe considerar las limitaciones presupuestarias, claro está, pero no debe dejarse anular por ellas. Existe la posibilidad de reorientar el gasto, de modificar políticas y de crear nuevas herramientas a través de una innovación social que ya cuenta con numerosos ejemplos en nuestro país. Hay margen de maniobra.
No tengo duda de que el Gobierno estará interesado en escuchar las mejores ideas en este sentido y recuperar la credibilidad en un campo donde la ha perdido por completo (escuchar ayer a Montoro describiendo estos presupuestos como "los más sociales de la democracia" recordaba a una escena de Monty Python). La oposición de izquierdas podría encontrar en una iniciativa de este tipo una oportunidad de corregir su naufragio político e ideológico. Con un respaldo social amplio, el Pacto contra la Pobreza podría formar parte de la negociación con la UE y de las condiciones de cualquier forma de rescate. No es ninguna estupidez que resulte ajena a las preocupaciones de nuestros socios, porque, aunque a veces no lo parezca, seguimos estando en Europa, no en Arkansas.

Hay alternativas al rescate


Juan Torres López | Economista

nuevatribuna.es | 20 Octubre 2012 - 11:45 h.
A la vista de como se está presentando la situación económica en la inmensa mayoría de los medios de comunicación y de la falta de pluralidad que hay en tertulias, informativos y demás fuentes de opinión, es natural que la mayoría de la gente piense que el llamado rescate es inevitable.
El razonamiento con el que están vendiendo su inevitabilidad es elemental: el Estado español ha acumulado una deuda muy grande, los mercados no confían en su capacidad de pago y por eso le imponen unos tipos de interés muy elevados que antes o después harán imposible que España haga frente al vencimiento de los pagos. Por eso no hay más remedio que acudir a un “rescate” en forma de un préstamo o crédito con el que el Estado enjugue sus pagos inminentes y pueda garantizar los venideros.
A pesar de su aparente evidencia, el razonamiento hace aguas por varias partes. Sobre todo, porque la alternativa a la presión de los mercados a cuenta de nuestra deuda no es únicamente que el Estado se cargue con una aún mayor y a cambio de imponerle condiciones draconianas que van a hundir nuestra economía durante años.
Desde luego había otras alternativas antes de que la situación llegase a la degradación actual, como hemos puesto de manifiesto en otros trabajos, y particularmente en el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, y a las que no me voy a referir en este momento.
Pero también las hay ahora, ya en situación de emergencia.
Para bajar la prima de riesgo no hace falta rescate alguno sino simplemente que el Banco Central Europeo se comporte como una auténtica autoridad monetaria y evite que las presiones especulativas la eleven con el único propósito de obtener beneficios. Ni el nivel de deuda pública española cuando comenzaron las presiones ni incluso el actual (cercano al 90% pero mucho más bajo que el de otros países) justifica por sí mismo la presión de los mercados. Esos niveles (ahora, no lo olvidemos, más altos por la inacción del BCE) están todavía dentro de los que pueden asumirse sin demasiadas complicaciones a poco que se recupere la actividad y el ingreso, que es lo que están impidiendo, precisamente, las políticas europeas y la posición que mantiene el BCE.
Lo que ocurre es que los dirigentes del Banco Central Europeo no actúan para evitar que siga subiendo la prima de riesgo española porque no busca resolver la inestabilidad que eso provoca sobre el euro. Lo que está haciendo en realidad es actuar como manager de los intereses de la banca privada europea que solo trata de asegurarse el cobro de la deuda privada que con ella tienen los bancos de la periferia, y concretamente los españoles.
La presión que sufre España es la excusa que sirve para imponer un rescate que en realidad no es el rescate de España para que haga frente a su deuda soberana, sino para que financie la deuda que los bancos privados tienen con los alemanes y franceses (139.191 y 115.261 millones, respectivamente, a comienzos de 2012, que representan el casi el 45% de los 571.519 millones de dólares que deben).
Si de verdad quisiéramos “rescatar” a la economía española lo que se debería hacer no es imponerle una losa de deuda aún mayor, más recortes en el gasto público que se requiere para que las empresas puedan crear empleos y los ciudadanos vivir dignamente, y, en definitiva, frenar aún más la actividad económica que se necesita para crear ingresos, empleo y proporcionar bienestar social.
Lo que habría que hacer serían otras cosas: recuperar inmediatamente la demanda y hacer que las empresas y consumidores dispongan también de inmediato de la financiación que necesitan. Y además, como ya he explicado en otros textos, avanzar para que la actividad que se recupere sea de nuevo tipo, vertebradora y sostenible y que no reproduzca los males que provocaron la situación en la que estamos.
Esos tres objetivos (demanda suficiente, financiación adecuada y cambio de modelo) se podrían conseguir incluso en el muy corto plazo si en lugar de dejarnos llevar por el fundamentalismo neoliberal que nos invade nos dedicásemos a innovar y a concretar las diferentes propuestas alternativas que muchos economistas, personal o colectivamente, están ofreciendo.
Como una muestra más de que estas alternativas al rescate existen, de que son viables y de su efecto mucho más positivo para la economía y la sociedad española, quisiera referirme brevemente a la que acaba de divulgar Antonio Quero, alto funcionario europeo y militante socialista, con muy amplia experiencia política y de gestión (se puede ver con detalle en Bases para un Acuerdo Nacional para la salida de la crisis y la defensa de la soberanía económica).
En resumidas cuentas, su propuesta se basa cuatro ejes principales.
En primer lugar la creación de 3 millones de empleos y 2,5 millones de puestos de formación para jóvenes, principalmente poniendo en marcha un innovador sistema de anticipo subvencionado de contrataciones a las empresas, nuevos sistemas de rotación-sustitución, un fondo de inversiones para la creación y expansión de empresas y planes de eficiencia energética y de empleo juvenil.
En segundo lugar, un estímulo inmediato de la demanda incrementando la renta disponible familiar mediante la rebaja temporal de hipotecas y alquileres al 20% de la renta de las familias con ingresos menores a 3.000 euros mensuales. Una medida que inmediatamente permitiría incrementar la demanda agregada en 48.750 millones en tres años.
En tercer lugar, la generación de 75.000 millones de euros anuales de recursos públicos adicionales mediante una reforma del modelo bancario actual consistente básicamente en separar, por un lado, la captación de depósitos y, por oto, la concesión del crédito. Para ello se crearía inmediatamente una Central de Depósitos que garantizaría la integridad del sistema y haría innecesario cualquier tipo de rescate y que permitiría que inmediatamente comenzase a fluir el crédito a empresas y familias así como financiar sin problemas la deuda del Estado.
Finalmente, se propone blindar la inversión en educación y en I+D+i porque constituye la base imprescindible para mejorar el futuro de nuestra economía y el progreso de nuestra sociedad.
Si a todo ello se añade una reforma fiscal en la línea de la que proponen los técnicos del Ministerio de Hacienda, que permitiría obtener 63.000 millones de euros adicionales al año, el Estado y el conjunto de nuestras empresas y consumidores podrían ir generando de modo inmediato ingresos suficientes para salir de la situación en la que estamos sin necesidad de un rescate traumático, injusto y claramente contrario a los intereses nacionales.
La cuestión es clara: no se aplican medidas alternativas no porque no las haya sino porque se quiere utilizar el rescate para beneficiar a los grupos sociales privilegiados y no al conjunto de la sociedad.

¿Qué pasaría si los bancos españoles en problemas no recibieran ayudas y se les dejara caer?


Desde el estallido de la crisis financiera hemos visto cómo muchas entidades bancarias españolas se han visto en serios problemas y cómo el gobierno ha acudido en su ayuda inyectándoles de una u otra forma dinero público (para ver las diferentes formas de ayuda y su cuantía leer este artículo). Este traspaso directo de dinero perteneciente a todos los ciudadanos a unas entidades privadas atenta claramente contra la justicia social e incluso contra los fundamentos económicos en boga. Sin embargo, el gobierno ha esgrimido continuamente como argumento la necesidad de no dejar caer a las entidades bancarias para evitar así un colapso financiero que terminaría perjudicándonos más a todos. Pero, ¿hasta qué punto es cierto este argumento tan recurrido? Profundicemos en el tema.
Un banco en problemas es un banco que no puede atender los pagos que tiene comprometidos con otros agentes. Si un banco en problemas no es ayudado con dinero público se verá forzado a caer, a ser liquidado, a desaparecer como entidad. Esto significa que el banco tendrá que vender todo aquello que posea y que tenga valor y con el dinero recaudado tendrá que devolver los pagos que tenía comprometidos. Pero claro, si el banco se está liquidando es porque no tiene suficiente dinero para abonar todos los pagos que debe, por lo que después de vender sus propiedades dispondrá de menos dinero del que debe pagar. No podrá pagar a todos aquellos a los que les debe dinero, así que algunos se quedarán sin cobrar.
Por ejemplo, si un banco debe dinero por una cuantía de 1.000 millones de euros y después de vender sus posesiones recauda solo 700 millones de euros, quedarán 300 millones de euros sin poder pagarse y que se consideran pérdidas. Alguien no podrá cobrar; alguien debe hacerse cargo de esas pérdidas.
¿Pero quién se quedará sin cobrar? Pues eso lo decide la ley, que se rige por el siguiente criterio: los últimos en cobrar (los primeros en asumir pérdidas) serán aquellos agentes económicos que más riesgo hayan contraído en sus operaciones con el banco, y cobrarán primero aquellos que menos riesgo hayan asumido. Este criterio es muy lógico, porque cuanto mayor riesgo existe más dinero se puede ganar, pero también perder. Cuando una persona o un fondo invierte en un banco contrayendo un riesgo elevado tiene que ser consciente de que su inversión dependerá del funcionamiento del banco: si al banco le va bien, el inversor ganará mucho dinero; pero si le va mal, perderá mucho dinero.
Así las cosas, en el dibujo siguiente se muestra el orden en el que los agentes deben asumir las pérdidas del banco.
Los primeros en asumir pérdidas (los primeros en no cobrar) serán los accionistas. Las acciones son un elemento de inversión con un riesgo elevado que genera mucha rentabilidad. Puesto que sus propietarios han ganado bastante dinero con este tipo de inversión, se entiende que deben ser los primeros en asumir pérdidas.
Si, por ejemplo, el banco en cuestión ha cuantificado las pérdidas por orden de 300 millones de euros y debe a los accionistas 100 millones de euros, quedarán 200 millones de euros en pérdidas. Alguien más tiene que quedarse sin cobrar. En ese caso se procederá en el orden comentado: los segundos en contraer pérdidas serán los propietarios de los bonos subordinados. Ésta es una inversión de menor riesgo que las acciones, pero todavía con un alto riesgo y alta rentabilidad.
Si después de ello todavía quedasen pérdidas por traspasar, los siguientes serían los poseedores de bonos no garantizados (tipo de inversión con menor riesgo que los bonos subordinados y que las acciones).
En penúltimo lugar se encuentran los depósitos de los clientes. Los propietarios de estos depósitos son los ciudadanos que han depositado en el banco sus ahorros, y por lo tanto no han corrido riesgos ni han ganado mucho dinero con esa actividad, por lo que se entiende que tienen prioridad a la hora de cobrar en caso de liquidación.
Y ya por último el banco tendrá que pagar a los propietarios de los bonos garantizados. Estos bonos son un elemento de inversión muy seguro (con poco riesgo) que genera muy poca rentabilidad. Puesto que sus propietarios no han ganado mucho dinero con este tipo de inversión, se entiende que deben ser los primeros en cobrar (los últimos en asumir pérdidas).
Esta prioridad en el pago ya nos está indicando algo muy importante: si a un banco se le deja caer y es liquidado, los propietarios de los bonos garantizados pueden estar tranquilos porque cobrarán con toda seguridad. Además, y con casi toda seguridad, después de devolver el dinero de los bonos garantizados sobrará dinero para devolver a los depositantes sus ahorros. La única forma de que el banco no pudiese devolver los depósitos a los ahorradores sería si las pérdidas del banco fuesen tan grandes como para que no pudieran ser absorbidas por los accionistas, por los propietarios de bonos subordinados y por los poseedores de bonos no garantizados.
Saber con total seguridad cuántas pérdidas tienen los bancos españoles es muy difícil. Es difícil porque muchos de los activos bancarios tienen los precios inflados en su contabilidad, y la única forma de conocer con exactitud su precio real sería acudiendo al mercado a venderlos. No obstante, se han hecho muchas estimaciones sobre estas cantidades y todas calculan que las pérdidas de los bancos españoles nunca serían tan grandes como para no poder devolver los depósitos en caso de liquidación. La estimación más pesimista calcula que las pérdidas serían de 300.000 millones de euros (la más optimista es la de la Unión Europea: menos de 100.000 millones de euros y por eso el rescate será de esa cuantía), que a pesar de ser una cantidad relevante, puede ser absorbida por los inversores más arriesgados de los bancos (accionistas y poseedores de bonos subordinados y de bonos no garantizados). Según el director de Independent Advisors este tipo de inversores podrían asumir pérdidas de hasta 700.000 millones de euros. Incluso empleando la estimación más pesimista (300.000 euros), habría suficiente margen para que las pérdidas no llegasen a afectar a los depositantes.
En otras palabras, si el gobierno no ayudase con dinero público a los bancos españoles en problemas, éstos tendrían que ser liquidados y tendrían enormes pérdidas. Pero las pérdidas afectarían a los inversores más arriesgados y nunca a los depositantes. Los ciudadanos podrían recuperar sus ahorros aunque el banco no fuese ayudado por el gobierno. Por lo tanto, ni los ahorradores del banco ni el Estado tendrían que sufrir las consecuencias de la mala gestión de los bancos. Los costes los tendrían que asumir los accionistas y otros inversores más arriesgados (lo que es normal y lógico, pues se embarcaron en operaciones arriesgadas y han perdido). Si tenemos en cuenta que estos inversores son fundamentalmente grandes entidades financieras y grandes empresas, veremos todavía con mejores ojos que sean estos agentes los que soporten las pérdidas, puesto que gracias a su tamaño y potencial poseen una gran capacidad para afrontar pérdidas.
Ahora bien, es cierto que en este caso se generaría un efecto dominó que terminaría afectando a más bancos y a más empresas. Esto es así porque aquellas empresas que deberían asumir pérdidas podrían luego no poder cumplir sus compromisos de pago con terceros agentes. Liquidar bancos problemáticos tiene un coste alto, aunque no sea para el Estado o para los ciudadanos. Pero la pregunta clave es: si el coste hay que sufrirlo de todas formas, ¿por qué tienen que padecer todo el coste los ciudadanos corrientes -que nunca se arriesgaron en las operaciones bancarias, que apenas ganaron dinero con ellas, y que además en general no gozan de suficientes recursos para soportarlos- y no padecerlo en absoluto los inversores privados -que se arriesgaron, ganaron dinero con ello, y que además tienen un colchón económico mucho mayor?
La forma en la que se están traspasando las pérdidas de los bancos a los ciudadanos atenta contra la lógica económica y la justicia social; fenómeno que revela la estrecha ligazón entre la élite económica que saldría perdiendo si se liquidasen los bancos y la élite que posee el poder político. No es de extrañar, por lo tanto, que los indignados españoles digan bien claro y bien alto que la respuesta a la crisis sea una enorme estafa.


Eduardo Garzón Espinosa
 

Saque de Esquina




Situación de las arcas públicas si el estado español no pagara intereses de deuda pública


Eduardo Garzón Espinosa — Consejo Científico de ATTAC España
En los artículos anteriores pusimos de manifiesto que la carga de la deuda pública española (la cantidad de intereses de deuda que tiene que pagar el estado español en relación a su PIB) se disparó con la entrada del país en la Comunidad Económica Europea debido a la prohibición de que el Banco de España financiara parte de la deuda pública emitida (es decir, debido a la prohibición de que monetizase parte de la deuda); y cuantificamos el coste que ha tenido que sufrir el estado español por haber dejado de monetizar su deuda. En este artículo se intenta representar la situación de las arcas públicas en el caso de que la monetización de la deuda pública española se hubiera seguido produciendo.

Recordemos que el saldo bruto es la diferencia entre todos los gastos del estado y todos sus ingresos (es el conocido déficit del que nos suelen hablar). El saldo primario en cambio deja a un lado los gastos que resultan de los intereses de la deuda pública. Es decir, mide la diferencia entre todos los gastos del estado exceptuando los intereses de la deuda, y todos los ingresos. El saldo primario es una forma de medir las necesidades reales del estado, sin tener en cuenta el gasto que supone pagar los intereses a los inversionistas privados. Por decirlo de otra forma, el saldo primario es el saldo bruto que tendría el estado español si no tuviera que recurrir a los inversionistas privados y pudiera monetizar toda su deuda pública y por lo tanto no pagar intereses.
En el artículo anterior utilizamos los saldos brutos y primarios obtenidos en cada año. Es decir, representamos la situación de las arcas públicas para cada año, independientemente de lo que hubiese ocurrido en los años anteriores. Pero para reflejar fielmente la situación de las arcas públicas hay que acumular los saldos obtenidos durante varios años. Esto es así porque el dinero ahorrado gracias al superávit obtenido en un año determinado se guarda para suplir los gastos del año siguiente; y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con el déficit de un año en concreto, que termina siendo contrarrestado con los ingresos de los años venideros. Esto cambia sustancialmente el análisis, puesto que la acumulación de muchos saldos primarios en superávit podrían hacer que otros saldos primarios en déficit no lo fueran, y al revés. En otras palabras: lo correcto no es hacer instantáneas de cada año, sino realizar un vídeo de todo el proceso. Es esto lo que vamos a hacer en este artículo al acumular saldos.
Para familiarizarnos con los saldos acumulados recurrimos primero a un pequeño ejemplo.
En el siguiente gráfico se muestran  los saldos primarios del Estado español y también la acumulación de los mismos desde el año 2002 (1).
La línea azul es el saldo primario del Estado; es la instantánea para cada año si el estado no tuviese que pagar intereses por la deuda. Desde 2002 hasta 2008 se mantuvo en superávit, pero a raíz de la crisis los gastos (excluyendo los intereses de deuda) superaron con creces a los ingresos y comenzó a presentar déficit en 2009, 2010 y 2011. No obstante, fijémonos ahora en la línea roja, que es la acumulación de todos los saldos primarios (comenzando hipotéticamente en 2002). Puesto que durante los primeros años hubo superávit, se hubiese estado ahorrando dinero y las arcas del estado se hubieran estado engrosando (tal y como muestra el ascenso de la línea roja). Tanto hubiera sido así que en este ejemplo el Estado hubiera tenido recursos suficientes para afrontar los déficits presentados en los años de crisis y todavía tendría fondos de sobra (puesto que la línea roja no cae por debajo del 0).
Una vez entendida la lectura de los saldos acumulados, pasamos a ampliar el horizonte histórico para obtener una visión más completa y realista (2). Empezaremos con el análisis del saldo bruto (diferencia entre todos los gastos del estado –incluyendo intereses de deuda- y todos sus ingresos; el conocido déficit del que nos suelen hablar).
Las barras azules representan el saldo bruto de cada año (la instantánea), mientras que la línea roja refleja la acumulación de todos esos saldos brutos (el vídeo). Esta línea roja está indicando la magnitud de fondos que el estado español ha tenido que conseguir en los mercados financieros a través de los inversionistas privados (tanto la cantidad de capital prestado como la cantidad de intereses pagados). Como se puede observar, a grosso modo dicha dimensión alcanza el orden del 87% del PIB en la actualidad (partiendo desde 1989).
Ahora comparemos este resultado con el arrojado por los saldos primarios (excluyendo de los gastos los intereses de deuda), en el caso de que la economía española no tuviese que recurrir a los inversionistas privados.
Las barras azules representan el saldo primario de cada año (la instantánea), mientras que la línea roja refleja la acumulación de todos esos saldos primarios (el vídeo). Esta línea roja está indicando la magnitud de fondos que el estado español habría tenido que pedir si nunca hubiera tenido que pagar intereses (por ejemplo, monetizando el total de la deuda). La presencia de mayor cantidad de saldos en superávit (o lo que es lo mismo, la ausencia de pagos por intereses) consigue que el total de la cantidad necesitada por el estado tenga una magnitud mucho menor que en el caso anterior, situándose durante algunos años en valores positivos y alcanzando un valor negativo aproximado del 14% sobre el PIB en la actualidadmientras que en el caso anterior (caso real) rondaba el 87% del PIB.
En otras palabras, si el Estado hubiese podido seguir monetizando total o parcialmente su deuda (y por lo tanto no pagando intereses o pagando menor cuantía por los mismos), hoy día no tendría ni un déficit ni una deuda tan elevada y por lo tanto no tendría que realizar ajustes fiscales tan salvajes como los que se están acometiendo en la actualidad.
Esta comparación a grandes rasgos entre los saldos brutos y los saldos primarios pone de manifiesto el grave perjuicio que supuso para la economía española la prohibición de monetizar la deuda pública, al obligar al Estado a tener que acudir a financiarse exclusivamente en los mercados financieros donde los inversionistas privados ofrecen capital a cambio de abusivos tipos de interés. Lo que es un muy rentable negocio para una estrecha capa de la población es también un coste sobresaliente para las arcas públicas del estado de cuya salud depende el bienestar de la mayoría de la población española.
Notas:
(1) El punto de partida ha sido elegido con superávit para simplificar el análisis
(2) La imposibilidad de obtener datos comparables debido a las diferencias metodológicas empleadas a lo largo del tiempo nos obliga a ubicar el punto de partida en 1989, así como a acumular valores relativos en vez de valores absolutos. No obstante, a pesar de estas importantes limitaciones el análisis se presenta adecuado para el propósito que aquí nos confiere, que consiste en comparar a grandes rasgos la salud de las arcas públicas en función del tipo de financiación que adopte el Estado.

NUEVO REFRANERO POR LA CRISIS

1- En Bankia cerrada no entran moscas.

2- Aquí hay Mariano encerrado.

3- En casa del herrero cartilla del paro.

4- Aunque la Merkel vista de seda, Merkel se queda.

5- En Abril, recortes mil.

6- Lo prometido es deuda.

7- A la cama no te irás, sin deber un poco más.

8- No hay mal que por el INEM no venga.

9- El perro de San Roque no tiene rabo porque Mariano Rajoy se lo ha cortado.

10- No por mucho recortar, nos rescatan más temprano.

11- A falta de cash, buenas son OPAs.

12- Mas vale trabajo poco remunerado en mano que ofertas volando.

13- Todos los caminos llevan a la cola del INEM.

14- Al pasar la BANKIA, me dijo el bankiero, me sobran ladrillos, dame mas dinero.

15- En martes, ni te cases ni te "embanques".

16- A río revuelto, ganancia de rescatadores.

17- No hay mal que con recortes no venga.

18- Donde dije, digo, digo RESCATE

19- A suelo recalificado no le mires el diente.

20- Más vale euro en mano, que ciento en el Banco.

21- El que avisa no es Rajoy.

22- Al mal tiempo, mucha cara.

23- Al ciudadano honesto, todo son impuestos y a los defraudadores, todo son favores.

24- Ojos que no ven, Urdangarín que se lo lleva.

25- A la cama no te irás sin sufrir un recorte más.

26- Nunca digas de este agua no beberé, este cura no es mi padre, ni este ERE no me afecta.

27- Tanto va el cántaro a la fuente , que al final habrá que privatizarlo.

28- Al pasar por BANKIA me dijo el bankiero, aunque seas bonita me quedo el dinero.

29- Hasta el 40 de mayo no te sellan el paro.

30- En casa del obrero, ni cuchillo ni palo.

31- Vota gaviotas y te sacarán los ojos.

32- Ojos que no ven
, impuesto que te ponen

martes, 23 de octubre de 2012

Urgandarin debe devolver al Estado su inmensa fortuna, amasada con dinero público y vulnerando la ley


Iñaki Urdangarin no ha hecho más que replegarse a la defensiva desde que sus escándalos económicos empezaron a conocerse por doquier. Ayer anunciaba su baja en Telefónica a la espera de que le lleguen tiempos mejores y pueda recuperar de este modo, decía él, su vinculación con la citada compañía.
Telefónica, en febrero del año en curso, despidió a altos ejecutivos o consejeros, pero en el paquete de caídos no figuró el yerno del Rey. Recientemente, Urdangarin recibió otro guiño de Telefónica.

“Sentencia firme”
Iba a seguir trabajando como si no hubiera pasado nada  –aunque estaba ya imputado judicialmente-, y sólo se romperían sus relaciones laborales en el caso de que una “sentencia firme” lo condenara. Aun así sería indemnizado con una cantidad de 5´4 millones de euros.

Enorme ridículo
La salida, sin embargo, de Urdangarin de Telefónica y el regreso a su mansión de Pedralbes, en Barcelona, con la Infanta Cristina y sus hijos, no es ni mucho menos una “sentencia firme”. Pero lo cierto es que el duque de Palma –¡qué enorme ridículo para la Monarquía!- no ha esgrimido todavía argumento alguno que permita paliar su dimensión de probable corrupto.

Asunto putrefacto
Este asunto,  más bien putrefacto, del exjugador de balonmano convertido en marido de una de las hijas del Rey, no hay por donde cogerlo para subrayar algo de carácter positivo. Cada dos por tres emergen más noticias respecto a los negocios ilegales de Urgandarin, a menudo forjados con Jaume Matas, exministro del Gobierno de Aznar y expresidente balear de la corrupción. En resumen, otro presidente corrupto para ser más exactos.

Situación insoportable
El caso Urgandarin -de momento, su esposa no ha sido imputada para asombro o indignación de la ciudadanía- carcome obviamente a la Monarquía. Los mensajes que se difunden desde el palacio de La Zarzuela arrastran el peso monumental de una situación cada día más insoportable. Los Reyes hace mucho tiempo que dejaron de ser magos. Antes o después, las andanzas delictivas del duque de Palma harán un gran daño a la Corona. ¿Por qué no se le exige a Urgandarin que devuelva al Estado toda su fortuna inmensa, amasada  por él con dinero público y vulnerando la ley?

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

domingo, 21 de octubre de 2012

200 empresarios usaban la red de Gao para lavar dinero en paraísos fiscales‏



Al menos 200 empresarios españoles han utilizado o utilizaban en la actualidad los servicios de la red encabezada por el chino Gao Ping,detenido hace unos días en Madrid, para blanquear el dinero que tienen oculto en paraísos fiscales o en países con una legislación laxa, según fuentes de la investigación. La relación entre los españoles y la organización asiática era favorable para ambas partes: los empresarios obtenían dinero en efectivo de forma rápida y fuera de control, mientras que la familia de Gao Ping recibía a la vez en China una suma similar procedente de las cuentas que los empresarios tienen fuera de España.  

Seguir leyendo:  http://politica.elpais.com/politica/2012/10/20/actualidad/1350761940_527049.html


200 golfos (Arturo González en Puntadas sin hilo)

No conlleva riesgo alguno apostar que de los 200 empresarios españoles que usaban la trama china para blanquear dinero ninguno terminará en la cárcel.
Estos patriotas de papel moneda que huyen como ratas enviando por delante el equipaje son los mismos que originaron la famosa deuda que ha colocado a España en la picota del desastre.
Esto ya pasa de castaño oscuroEl Gobierno mariposea y hace gorda la vista con estos urdangarines, gurteles, evasores, poseedores de sicavs que no tributan, amnistiados, clientes de paraísos fiscales y profesionales de la trampa, y por el contrario arremete contra los derechos económicos, laborales y civiles de los débiles, haciéndoles pagar culpas de estafas que no cometieron. Éste es el país de la corrupción y la injusticia, el país de las miserias morales y religiosas. No pasa un día en que no salte un escándalo, un tráfico de influencias, unos cargos que se llevan crudas las comisiones, ediles que gastan miles de euros en raras o eróticas llamadas de teléfonos móviles que les regala el Estado mientras los ciudadanos no pueden pagar la luz. Este indigno Gobierno, que prometía regeneración del también indigno anterior, solo siembra violencia, pero quiere que los ciudadanos humillados permanezcan en la resignación y en la comprensiónTodo es podredumbre. Mientras unos las pasan putas para comer y vivir, expulsado de sus casas y de sus mínimos estándares, otros se carcajean en sus impunidades y crecidas fortunas. Despiden y despiden a los trabajadores, les ponen obstáculos para la queja, nos cuentan camelos de primas de riesgo mientras fingen que luchan contra inevitables desgracias, heredadas o no, pero el hecho cierto es que unos golfos afanadores se enriquecen más y más, con el visto bueno del paternal Gobierno. Todo es ponzoña.
Pero tan seguro como que Dios no existe, pero sí la lógica, tendrá que llegar un día en que el pueblo se harte de este reality-show de la mangancia, la explotación y la humillación. España es un agujero negro, un volcán soterrado que el día menos pensado entra en ebullición mientras los echamos del país a gorrazos y nos quedamos solo los honrados. Ese día habremos rodeado el Congreso, ese día se habrá acabado que 200 chulos que se hacen pasar por listos y decentes y sus conexiones de clase y su legión protectora se cachondeen de nosotros.
Y es que si el chino no cae, estos tipos se salvan. A propósito, ¿sabremos alguna vez quiénes son estos sujetos? Ah, y al dinero échenle un galgo.
¿Por qué tiene España proporcionalmente más presos que los demás países de la UE y políticos corruptos, estafadores y defraudadores, no la pisan ni de broma? 
¿Por qué la estafa de las Preferentes las paga el Pueblo y las estafas de… y de… TAMBIÉN?
¿Para quién trabajan la mayoría de políticos, jueces, fiscales y policías?
¿Tendría el Pueblo que reformar el Código Penal visto que solo castiga al Pueblo y no a las Élites financieras y la Casta Política?
¿Por qué el Pueblo tolera a unos impresentables, corruptos e inútiles?
Nos están robando los políticos y los banqueros… y legislan en contra del Pueblo.

Pero como decía Saramago, la necesidad también legisla. Veremos como acaba esto.

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