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domingo, 29 de enero de 2012

“El juicio a Garzón tiene implicaciones sobre el prestigio de España”

“Nunca había visto un proceso así”, asegura el observador internacional

A este venezolano, exjuez, expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que participó en el proceso de paz de El Salvador en los noventa y que actualmente preside la Comisión Internacional de Juristas (CIJ), le ha traído a España una preocupación: el juicio a Baltasar Garzón por su investigación de los crímenes del franquismo. Lo que considera “un atentado contra uno de los pilares del Estado de derecho” y contra la independencia judicial de aquellos jueces más incómodos, los que se enfrentan al poder. La CIJ, que envía observadores a juicios que ofrecen pocas garantías, ha decidido que en este momento su presidente debe estar en España, y no en ningún otro lugar del mundo, vigilando un juicio que empezó a inquietarles mucho antes.

Nikken relata que las alarmas saltaron en la comisión al enterarse de que el Tribunal Supremo había admitido una querella por la investigación de los crímenes del franquismo: “Nos sorprendió muchísimo que una organización como Falange intentara descabezar al juez Garzón”, relata. A Manos Limpias la conocían menos. “Todo lo que habíamos oído era que se trata de una organización situada en la extrema derecha”.

Es paradójico que le juzguen aquí por lo que le valió el aplauso del mundo

La preocupación fue en aumento. “Nos llamó la atención que un juez pudiera ser considerado como un delincuente por abrir una investigación sobre lo que tenía una clara apariencia de crimen de lesa humanidad, siguiendo el derecho internacional que establece que las leyes de amnistía no pueden impedir investigar cuando se trata de crímenes contra la humanidad. Este juicio entra en conflicto con los estándares legales internacionales”.

Nikken confiesa que su organización no ha seguido “con la misma intensidad” las otras dos causas abiertas contra Garzón, pero añade: “Nos llama la atención la acumulación de procesos penales contra un mismo juez”.

La primera sesión del juicio por la causa del franquismo que presenció el pasado martes, junto a observadores internacionales de Amnistía Internacional y Human Rights Watch, no ha servido para apagar sus temores. “Nosotros nunca habíamos visto algo así. Este no es un proceso normal. Que se castigue a un juez por investigar violaciones de derechos humanos es un hecho sin precedentes de gravísimas repercusiones. Lo que están planteando es inaceptable para la comunidad internacional. Ojalá el Supremo sea consciente de todo lo que implica para el prestigio de España como democracia activa y de calidad”.

A Nikken le sorprendió especialmente la actitud del fiscal del Supremo, Luis Navajas. “Lo normal es que el fiscal acuse, en este proceso no lo hace. Me llamó mucho la atención su posición tan vehemente contra la apertura del juicio. No dejó ningún margen a una interpretación adversa [tachó de “insólita e insostenible” la instrucción del magistrado Luciano Varela]. Supongo que el tribunal lo tendrá en cuenta”.

Durante la entrevista, el jurista insiste en algo que cree que está enturbiando todo el proceso: “No se trata de si nos gusta más o menos el estilo de Garzón. Tampoco se está encausando su carrera o su estilo. Aquí hay una gravísima acusación”.

Cuando termine el juicio, redactará un informe. “Si lo vemos necesario, lo enviaríamos a Estrasburgo, al Comité de Derechos Humanos de la ONU... Cuando detectamos anormalidades en juicios, nuestro interés es llamar la atención de las autoridades del país, los sectores involucrados y la comunidad internacional”.
 
Preguntado por qué opinión tiene ahora de la justicia española, Nikken responde: “Los jueces son el sistema inmunológico de un Estado, deben actuar ante cualquier patología, determinar lo que es justo e injusto, lo correcto e incorrecto. Y para eso necesitan independencia y libertad. Nos preocupa la dificultad para renovar el Tribunal Constitucional, que se quiera elegir jueces como fichas de partido. Y nos preocupa mucho que la justicia penal pueda ser usada para minar la independencia judicial. A veces, concentrar todas las reglas de conducta en las apreciaciones de quienes están en el círculo de poder puede convertirse en un espíritu de camarilla que se crea sus propias reglas y que se aparta de lo que la sociedad valora como justo e injusto tanto a nivel nacional como internacional”.
 
Finalmente, asegura, en alusión al procesamiento de Pinochet: “Resulta paradójico que Garzón esté siendo juzgado en su país por algo que hace años le valió el aplauso de todo el mundo”.
 
más información:
 

* Garzón, círculo cerrado (El de los cursos de Nueva York es, seguramente, el más endeble y disparatado de los procesos abiertos contra Garzón y el auto de Marchena aumenta la dimensión del despropósito)

* Madres de Plaza de Mayo acudirá al Tribunal de Estrasburgo por Garzón (La asociación interpondrá un 'habeas corpus' al que podrán adherirse personas de todo el mundo)

* Manifestación de apoyo a Garzón y "contra el avance de la mafia" (Escritores y artistas llaman a participar en la protesta, "contra los juicios de la vergüenza")

politica.elpais.com

Carta de No al copago

Una carta de una médico y una economista, redactada para El País, refutando el artículo “Elogio al Copago”. A la espera de que El País la publique la ponemos en conocimiento de la gente por su gran relevancia.

“No al copago sanitario

El motivo de esta carta no es otro que el mostrar mi completo desacuerdo con el artículo “Elogio al copago”, de Enrique Costas Lombardía, publicado en El País el 27 de Enero.

Todos y cada uno de los puntos que nombra son refutables con datos y estudios, pero para ser breve limitaré mi oposición al siguiente argumento genérico: las personas, al saberse protegidas y con acceso ilimitado a la asistencia, abusan de modo innecesario de la asistencia sanitaria (síndrome de barra libre), “sin consecuencias médicas para la salud”. Pues bien, esto no es cierto; según datos de la OCDE de 2009, en España, a pesar de ser de los ya pocos países desarrollados sin copago, el número de visitas médicas por paciente es sólo levemente superior a la media Europea. Casi dos tercios de esas visitas son de atención primaria, pues nuestro sistema sanitario está basado en una medicina muy preventiva.

Los ciudadanos saben detectar síntomas (fiebre, dolor de cabeza..), pero no necesariamente interpretarlos ni determinar qué pruebas o tratamientos necesitan (lo que en economía de la salud se conoce como “información asimétrica”).

El copago retrasa el acudir al médico y efectivamente disminuye el número de visitas, pero las enfermedades no detectadas y tratadas en fase inicial progresan, y al final tenemos que atender a “menos pacientes”, pero más graves y que precisan tratamientos mucho más caros (como demostró el centro de Información Biotectnológica de EEUU con un experimento de copago a gran escala en Oregón).

Según la OMS, la medicina preventiva supone un menor gasto, mejores resultados sanitarios y mayor satisfacción de los usuarios. España es el mejor ejemplo de ello; según diferentes rankings internacionales, tenemos el tercer mejor sistema sanitario del mundo, y esto se basa en que nuestra estancia media hospitalaria es inferior a la de la mayoría de los países desarrollados, tenemos mayor esperanza de vida y menos mortalidad infantil, cubrimos a casi el 100% de la población y todo ello invirtiendo en sanidad un menor porcentaje del PIB que Alemania, Bélgica, Francia o USA. ¿No querían eficiencia?”
 

Hagamos que la carta llegue a todo el Mundo, pues muchos de los medios de información sólo muestran los elogios al copago y no los datos empíricos ni que un copago provocaría más coste para el Estado y para nuestra salud (demostrado con datos y hechos sanitarios y económicos”.
 

Llega Wikirating, la agencia de calificación de código abierto


■Este proyecto, impulsado por un matemático, pretende competir con las agencias de calificación que dominan el mercado.
■Cualquiera puede poner una nota de solvencia a un país o desarrollar nuevas metodologías de análisis.
■Las notas en Wikirating difieren enormemente de las que otorgan las agencias principales: España tiene bono basura, igual que Alemania y Francia.

A las tres grandes agencias de calificación que hacen temblar al mundo con sus decisiones les ha salido un inesperado competidor: Wikirating, una plataforma de código abierto en la que cualquier usuario puede evaluar a un país o una empresa.

Wikirating cuenta con 150 usuarios registrados, pero ya han participado casi 5.000 personas en el proyecto

Como su modelo Wikipedia, Wikirating basa todo su poder en la inteligencia colectiva de sus usuarios: cualquiera puede poner una nota de solvencia o, incluso, desarrollar nuevas metodologías de análisis. Y ya han participado más de 5.000 personas.

"Wikirating es el primer instrumento de calificación libre, independiente y transparente de Internet", declara uno de sus dos fundadores, el matemático austríaco Dorian Credé, de 37 años.

El proyecto sin ánimo de lucro funciona desde el pasado octubre, pero su gestación comenzó en mayo de 2010, azuzado por lo que Credé califica como el descrédito de las agencias, que fallaron dando la máxima nota a productos financieros "tóxicos" y no previeron la quiebra en 2008 del banco de inversión Lehmann Brothers

"Entonces pensé: ¿por qué no hacer algo como Wikipedia que se ocupase de los "rating"? Así se evitaría cualquier influencia del mundo económico y político, porque todos podrían controlar su funcionamiento, que además sería abierto y transparente", explica

Después de mil horas de trabajo junto a su socio Erwan Salembier, el proyecto se ha puesto en marcha y cuenta con unos 150 usuarios registrados, pero han sido ya 5.000 lo que han participado de alguna forma en la página digital, que ha tenido 20.000 visitas.

Credé asegura que en Wikirating se ha reforzado el control sobre los datos que se utilizan para las evaluaciones, debido a la propia complejidad de la materia que trata y para que no haya atisbos de manipulación.

Para este matemático, que trabaja en una compañía de software, el declive futuro de las tres grandes agencias que controlan el 95% del mercado (Standard & Poor's (S&P), Moody's y Fitch) está fuera de toda duda. La pregunta es cuánto tardará ese proceso.

"El poder de las agencias se debe a que los mercados todavía confían en ellas, pero cada vez menos. Cuando los mercados sepan que hay alternativas, las valorarán. Y las que mejor funcionen serán en las que finalmente confíen", pronostica.

¿Una alternativa real?

Credé no oculta que su ambición es que Wikirating se convierta en una alternativa real en el futuro, al igual que ahora Wikipedia es una realidad incuestionable a pesar de que muchos se rieran del proyecto en sus inicios.

Hasta ahora existen dos métodos para poner notas, desde la matricula de honor ("AAA") hasta la suspensión de pagos ("D"). Uno es una simple votación y otro se basa en un modelo matemático con variables económicas clásicas, como la deuda estatal y el crecimiento económico, que después se ajusta con otros valores como el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Además, otros dos métodos más complejos propuestos por los usuarios están siendo sopesados por los fundadores de Wikirating, cuyo principal problema es la falta de tiempo debido a que también se deben a sus trabajos como asalariados.

Pero si uno de los métodos es una votación, ¿no es esa también una fórmula opaca para calificar a un país?

Un método como el del voto. argumenta Credé, puede aportar también información porque al fin y al cabo "el mercado está formado por gente que en última instancia actúa también de forma subjetiva y emocional. Los mercados no reaccionan siempre de forma racional".

Y, sobre todo, "son sólo métodos, no decimos que sean los correctos. Y todo el mundo puede valorar porque funcionan de forma abierta", lo que contrasta con las grandes agencias, que "no explican cuáles son sus fórmulas de cálculo porque son el secreto de su negocio".

Otra de las sorpresas es que con el modelo matemático de análisis, llamado Wikirating Sovereign Index (SWI), las notas de los países industriales son bastante peores que las que ofrecen las agencias clásicas.

En Wikirating, EE UU apenas tiene un aprobado (BBB-) mientras que Francia no sólo ha perdido la triple A, sino que es un bono basura (BB-), al igual que Alemania (BB+) y España (BB), lo que contrasta con la brillante nota de Chile (A+).

La explicación es que en el SWI la deuda pública tiene un peso negativo determinante frente a las demás variables.

"La situación de los países industrializados es así de mala, especialmente si tenemos en cuenta los niveles de deuda existentes. Si se deja dinero a alguien las deudas son un aspecto fundamental para evaluar si podrá devolver ese dinero", argumenta.

sábado, 28 de enero de 2012

CARTA MUY ABIERTA. al SR. RAJOY: ¿Quién vigila a esta gentuza?

En la comunidad Valenciana, estamos “padeciendo” durante 20 años, un gobierno que usted conoce bien.

Podemos soportar las exigencias del guión que marque Europa para superar el déficit. Sí que tenemos coraje y determinación que son conceptos que a usted le gustan mucho. Estamos dispuestos a ser exigentes con nosotros mismos para poder superar el déficit. Pero el mismo rigor que ponemos nosotros como ciudadanos, el mismo nivel de exigencia que tiene usted con nosotros, el mismo, queremos verlo con las instituciones de esta comunidad.

1.- Está usted enterado de que la CAM “quebró” y se “evaporaron” entorno a 6.000.000.0000 (seis mil millones) de euros? No hay responsables? Usted, SR.RAJOY, sabe que si.

2.-Está usted enterado de que EL BANCO DE VALENCIA “quebró” y se evaporaron en torno a 3.000.000.000 (tres mil millones) de euros?. No hay responsables?? Usted SR.RAJOY sabe que sí.

3.-Está usted enterado que el “agujero” de BANCAJA lo tapó el SR.RATO en Caja Madrid? Usted SR.RAJOY sabe que hay responsables.

4.-Está usted enterado de que hay una trama GÜRTEL que ha “distraido” millones de euros en financiación de eventos, y hasta sacó “partido” de la visita del PAPA a Valencia?. Sabe que hay responsables? Usted SR.RAJOY sabe que sí.

Por si lo duda, lo de los trajes, son migajas, pero QUÉ POCA ÉTICA.

5.-Está usted enterado de que en Valencia, hay una empresa que depende del Ayuntamineto y de la Diputación, llamada EMARSA que se ha “traginado” más de 17.000.000 millones de euros del dinero público? No hay responsables?  Usted SR.RAJOY, sabe que sí.

6.-Está usted enterado de que en Castellón “sólamente” toca la lotería al SR.FABRA? Su colega es hábil para blanquear dinero. No tiene responsabilidad? Usted SR. RAJOY sabe que sí.

7.- Está usted enterado de que en Alicante hay una trama BRUGAL que se “tragina” dineros públicos? Esos dineros salen de las contratas de basuras y del Plan General de Ordenación Urbana de Alicante. No existen responsables?  Usted SR.RAJOY sabe que sí.

Y le damos una pista por si nos responde: “depende”… depende”….. Mire usted al “burladero” de las cortes valencianas y los encontrará parapetados-aforados: Alperi-Castedo-Hernández Mateo……los otros se nos olvidan, pero consulte usted a los tribunales y las listas de diputados electos de su partido, y……… que coincidencias no?

En fin SR.RAJOY, no queremos aburrirle con “menudencias”, pero sí exigirle, como buen Registrador de la Propiedad, póngase manos a la obra y que nos devuelvan todo lo que se apropiaron indebidamente, hasta el último céntimo.

Nos han exigido sacrificios a los dependientes, a los trabajadores,a los pensionistas, a los alumnos de primaria y secundaria, a los universitarios a investigadores, a los funcionarios, a las farmacias, a las librerías, a los proveedores autónomos de la Generalitat Valenciana, etc etc, a las ONGs, nos han subido los impuestos, el transporte, los combustibles….. con CORAJE Y DETERMINACIÓN, Y COMO DIOS MANDA, conceptos que a usted SR.RAJOY, le son muy queridos.

SR.RAJOY, como buen REGISTRADOR DE LA PROPIEDAD, póngase a trabajar y que nos DEVUELVAN hasta el último céntimo de todo lo que nos han ROBADO. No queremos volver a ver a TRILLO “bruñendo” la presunción de inocencia. Que trabaje GALLARDÓN en Justicia. Estamos alarmados con URDANGARÍN y se le calculan 5.000.000 de euros.

Los miles de millones que se han “traginado” sus amigos en la Comunidad Valenciana le ayudarán a tapar algunas décimas en el agujero del déficit del estado. Esto no le alarma MARIANO?. A trabajar, con CORAJE y DETERMINACIÓN, COMO DIOS MANDA. O sólo se atreve usted con los trabajadores? Se nos olvidaba, digale a SORAYA, que en la próxima rueda de prensa del Consejo de Ministros, trate el tema y nos tranquilice.

Manos a la obra MARIANO.
Saludos

(Nota: Este correo demuestra que siempre y únicamente pagan los desgraciados.)

blogs.publico.es/arturo-gonzalez

Comentarillo: Para que los españoles recuperasen, o adquiriesen, la confianza en su sistema político, sería ineludible la realización de auditorías fiables y exhaustivas de las cuentas y gastos de todas, todas, sus Comunidades Autónomas, y puestas en conocimiento público, aun con el riesgo de que constituyesen un museo de los horrores de dislates y dispendios, nunca imaginados ni en los más tétricos y lóbregos relatos de la literatura política y no política universal. Pudiera ocurrir que nos encontrásemos verdaderas joyas.

La injusticia

La injusticia más terrible no es que Camps haya sido declarado “no culpable” mientras el juez que destapó la Gürtel, Baltasar Garzón, probablemente vaya a ser condenado. La verdadera y flagrante injusticia es que el presidente que contrató 14 millones de euros con su “amiguito del alma”, que pagó 15 millones por una maqueta y un proyecto de un rascacielos jamás construido de Santiago Calatrava o que entregó otros dos millones a Urdangarin, sólo haya sido juzgado por una anécdota menor, por los 12.000 euros en trajes.

Camps también era el máximo responsable de un partido, el PP valenciano, que aún está pendiente de un juicio por presunta financiación ilegal. Camps sigue siendo el político que mintió cuando dijo que ese Bigotes al que después supimos quería “un huevo” era un señor al que no conocía de nada. Camps era el mismo presidente de la Generalitat Valenciana que confiaba de manera tan ciega en el Bigotes que incluso su número dos en el partido, Ric Costa, pedía al hombre de la Gürtel en Valencia que intercediese en su favor, que susurrase su nombre en el oído del jefe para lograr un ascenso.

Camps no es culpable –dice el jurado Popular, en proporción similar al veredicto de las urnas–, mientras que sus subalternos, Campos y Betoret, se autoinculparon; el propio Camps estuvo a punto de aceptar la condena, como le aconsejaba el PP, que ahora clama por su inocencia. ¿Volverán a nombrarle presidente de la Generalitat Valenciana (técnicamente es posible, nunca abandonó su escaño)? ¿Lo recuperará Mariano Rajoy como ministro? ¿Lo canonizarán en vida ante el más que evidente milagro? No lo pierdan de vista. La vergüenza nacional que provoca el circo de las tres pistas de la Gürtel aún no se ha terminado

El honor de Camps y Costa

Se pregunta María Dolores de Cospedal quién repara ahora “la honorabilidad de Camps y Costa”. Está en su mano: como secretaria general del PP, fue De Cospedal quien suspendió de militancia a Costa. Fue su partido quien presionó para que Camps presentase su dimisión y se autoinculpase para evitar el bochornoso espectáculo que hemos presenciado en el juzgado. Si realmente el PP cree que Francisco Camps es honorable, ejemplar y sin mácula, lo justo sería restaurarle en su puesto de presidente de la Generalitat Valenciana.

Dudo que tal cosa pase.

Lo que no tiene en su mano De Cospedal es borrarnos la memoria, y hacer como que nadie ha escuchado esas sonrojantes grabaciones donde Camps y su mujer agradecían los regalos a su “amiguito del alma” , el hombre de la Gürtel en Valencia. O donde Ricardo Costa pide a su particular rey mago 100 gramos de caviar por Navidades. O los 7,2 millones de euros en contratos hinchados y troceados para El Bigotes, pagados por todos los valencianos. O los otros 6,4 millones que la Gürtel apañó, a cuenta de la visita del Papa.

La responsabilidad política sigue siendo obvia, a pesar de lo que diga el jurado. ¿Y la penal? Parece difícil. La sentencia es recurrible pero, como Camps es aforado, irá directamente al Tribunal Supremo. Con cualquier otro imputado que no tuviese un escaño, se podría haber presentado un recurso de apelación. Con Camps no hay recurso de apelación posible, sino recurso de casación. Es decir, que el Supremo sólo puede entrar en cuestiones jurídicas y no en el fondo del asunto: si los regalos que recibió Camps eran en condición de su cargo y no porque El Bigotes sea un conocido filántropo, un mecenas honorable.



Trajes Gürtel, próximamente en sus tiendas

Aprender de los errores

El planeta se deteriora a pasos agigantados!!!!! SAVE THE PLANET!!!!!!!!!

LA POLITICA DEL DESPILFARRO

Qué sabe Google sobre mí y cómo puedo hacer que se le olvide

El martes 24 de enero Google anunció un controvertido cambio en su política de privacidad, por el que la gran mayoría de sus servicios pasan a estar integrados en una misma normativa. Hoy, con motivo del Día de la Protección de Datos en Europa, nos preguntamos hasta dónde llega el conocimiento que Google tiene de nosotros, qué recuerda y cómo podemos hacer que deje de hacerlo. Para ello nos ponemos en la piel de un usuario medio de los servicios de la compañía.



Andrés es un usuario medio de los servicios de Google. Bueno, tal vez está algo sobreexpuesto en relación con la mayoría de nosotros, pero seguro que nos identificamos con una buena parte de las cosas que Andrés hace cada día.

Nuestro conejillo de indias tiene un ordenador portátil (que utiliza a modo de sobremesa), una 'tablet' y un 'smartphone', ambos de última generación y con Android como sistema operativo. Su navegador favorito es Chrome.

Como casi todos nosotros, hace años que Andrés abrió una cuenta de Google. Al principio sólo pensaba utilizar el correo electrónico de GMail (le parecía más serio que tener una dirección en Hotmail), pero con el tiempo descubrió otras muchas aplicaciones. Y ahora se pregunta hasta qué punto Google está enterado de todo lo que hace.

Por la publicidad que le muestran los bloques de AdWords en numerosas páginas web, ya se ha dado cuenta de que no es precisamente poco. Se mete en las 'Preferencias de Anuncios' de su cuenta de Google, pincha en "eliminar y editar" y descubre las categorías en las que se encuentra etiquetado: aficiones, edad, género...


Esta información se encuentra almacenada en su propio ordenador (en una 'cookie') y a ella acceden los anuncios contextuales repartidos por media 'world wide web'.

De acuerdo con esto, Google piensa que es un varón de unos 25 años al que le gusta la tecnología, el cine y los deportes. No va mal encaminado. Pero así, a simple vista, no da la impresión de que la información en manos de la compañía sea tanta y de carácter tan reservado como dicen. Sospecha en voz alta: "Seguro que esto no es ni la mitad de lo que Google sabe sobre mí".

Poco después se entera de que es posible llegar fácilmente al fondo del asunto, con sólo seguir un puñado de enlaces. Y entonces toma una decisión: va a hacer caso a los consejos de la Agencia de Protección de Datos y a tomarse en serio su privacidad de ahora en adelante.

En su 'Dashboard', Andrés comprueba la cantidad de sitios a los que, a lo largo del tiempo, ha dado permiso para acceder a su cuenta de Google: Facebook, LinkedIn, About.me... Lo que no sabía es que existe la opción de revocar esos permisos, por si se arrepiente de haberlos otorgado, e incluso la posibilidad de crear una contraseña específica para el acceso desde cada uno de ellos. Es lo que se llama la "verificación en dos pasos"

Cuando se puso de moda, Andrés se abrió un perfil en la red social Google+, donde publica sus fotos, vídeos, enlaces... Ahora es consciente de que ha puesto parte de su día a día (sus fotos, sus vídeos, sus círculos de amistades...) en manos de Google, y de que el grueso de ello está accesible para cualquiera con una conexión a internet.

Afortunadamente, existe otra función de Google que es desconocida para muchos (Andrés era uno de ellos hasta hace poco), y que permite modular la información sobre uno mismo que los demás pueden ver en internet. Gracias a 'Me on the Web', nuestro amigo ha creado una alerta que le avisa cada vez que su información personal se hace pública en la Red. Después puede pinchar aquí y pedirle al buscador que haga desaparecer sus huellas.

Desde que sabe hacer todo esto, Andrés cuida mucho más su identidad digital. Puede controlar al detalle, a través de su 'Profile' lo que la gente puede saber de él a través de Google. Pero todavía le preocupa lo que la propia Google puede estar averiguando sin que se dé cuenta.

Lo siguiente que revisa es su perfil y sus bitácoras en Blogger. Allí creó dos blogs: 'El rincón de Andrés', donde cuenta sus pequeñas aventuras cotidianas, y un segundo blog sobre cine y series de televisión. Con esto empiezan a perfilarse sus gustos y, además, se suma una gran cantidad de detalles sobre su vida a todos esos que antes había aprendido a controlar.

Pero abrir un blog personal es lo que tiene, y no le puede echar la culpa a Google de lo que él decida publicar. La política de privacidad es clara y, desde luego, parece claro que sus datos personales no se filtran a no ser que él mismo se vaya de la lengua en lo que escribe.

Además, Andrés utiliza Calendars para acordarse de las fechas importantes, de los eventos a los que piensa acudir y de las citas con sus amigos y familiares. En las bases de datos de Google, piensa Andrés, ya no solo está lo que ha hecho cada día, sino también lo que tiene pensado hacer en los días futuros. "Incluso mi lista de cosas pendientes en Tasks".

A través de las huellas que va dejando en Google News (y de las búsquedas que, todavía, de vez en cuando realiza) también saben en Mountain View lo que Andrés lee. Por los 'feeds' que almacena en Google Reader conocen a la perfección los temas que le interesan y dónde se conecta para acceder a información sobre ellos. Y gracias a Youtube pueden descubrir también el tipo de vídeos que le emocionan, le hacen reír o le sirven para estar al día.

Por si fuera poco, en Google Docs están algunos de sus documentos más reveladores. Su currículum (donde aparecen completos sus datos de contacto), sus trabajos de cuando iba a la universidad, las tablas estadísticas de su pequeña 'start-up' innovadora, las diapositivas con la idea revolucionaria que piensa presentar en la reunión con un inversor potente.

Todo esto es privado. Sólo él (y las personas con que elija compartirlo) tienen acceso. Pero se encuentra almacenado en los servidores de Google y el buscador se reserva el derecho a facilitar el acceso a estos datos a terceros en ciertos supuestos, tal como se especifica en el apartado "Qué datos personales compartimos" de su nueva Política de Privacidad.

Nada más leerlo, sorprendido por la cantidad de cosas que no sabía sobre la forma en que se utilizan sus datos, se conecta a GTalk para contárselo a su mejor amigo. El contenido de su chat quedará almacenado en los servidores de Google, a no ser que especifique lo contrario y marque la conversación como privada.

Y todo esto sin que Andrés hubiera pensado todavía en su teléfono móvil...

Como Andrés utiliza las aplicaciones de GMail, Blogger, Reader y Google+ la empresa ya hacía tiempo que tenía su número de teléfono, asociado a muchos de estos servicios cuando se usa el servicio SMS. No obstante, el hecho de tener un móvil con Android ha desnudado otros aspectos de su personalidad que él creía ocultos a los ojos del gigante.

Para empezar, Andrés se encuentra constantemente localizado. Google revisa su ubicación, gracias a la conexión móvil, para ofrecerle búsquedas y otras funciones adaptadas al lugar en que se encuentra, así como para guiarle a través de Maps y Navigation, que le dicen como llegar a donde, de antemano, él ha confesado que tiene pensado ir.

Además, casi por inercia y, desde luego, por comodidad, sincronizó todos sus contactos (los del móvil, los de gmail, los de facebook, los de tuenti...) con su cuenta de Google, para acceder a ellos desde cualquier terminal.

Ahora los datos personales, números de teléfono, emails, direcciones físicas y un largo etcétera de datos de sus amigos y conocidos están también en los servidores de Google. Por culpa de Andrés y sin que ellos lo sepan.

"Madre mía como se enteren...", piensa. Y accede al gestor de contactos para eliminar algunos, los más comprometidos

Nueva política de privacidad de Google: ¿Para bien o para mal?

noticias.lainformacion.com

viernes, 27 de enero de 2012

El verdadero problema de España: la corrupción

De puertas hacia dentro tenemos un problema mucho más grave que apenas llega a las portadas de la prensa extranjera: los innumerables de casos de corrupción que riegan la casta política española.


Tres semanas después de que el Partido Popular tomara las riendas de España, el país sigue estando en una situación crítica, aunque ya parece que no terminal. No obstante, a pesar de las medidas inmediatas tomadas por el gobierno de Mariano Rajoy en España sigue habiendo factores que apuntan a que 2012 va a ser un año cuanto menos muy difícil: más de cinco millones de parados, un sector bancario con millones de crédito promotor comprometidos, una prima de riesgo por encima de los 300 puntos básicos, un mercado laboral arcaico, una administración pública endeudada hasta el tuétano…

Estos factores no ayudan precisamente a confiar en que España levantará el vuelo a corto plazo. Y sin embargo,de puertas hacia dentro tenemos un problema mucho más grave que apenas llega a las portadas de la prensa extranjera: los innumerables de casos de corrupción que riegan la casta política española de costa a costa, de derecha a izquierda. Así sin tener que recurrir a la hemeroteca, me vienen a la cabeza:

El caso Urdangarín, que viene copando las portadas de todos los periódicos. Si toda la casta política está sacando tajada, ¿por qué todo un yerno del rey de España iba a ser menos?

El campeón Pepiño Blanco, todo un ministro de fomento reuniéndose en inhóspitas gasolineras para ayudar a empresarios en apuros a cambio de dinero contante y sonante. Luego sorprende que con su sueldo de ministro haya podido permitirse un casoplón en Villa PSOE.

El caso Palma Arena, con Jaume Matas demostrando que en época de vacas flacas es posible predicar austeridad y al mismo tiempo ponerse escobillas de 300 euros en el inodoro a costa del contribuyente.

Francisco Camps y sus trajes, si bien el posible cohecho impropio por 3.000 eurillos de ná palidece al lado del desastre que son las cuentas de la comunidad autónoma que ha presidido. Su sucesor, ex-alcalde de la ciudad que da nombre al súper rentable aeropuerto de Castellón, ya ha tenido que meter la tijera a fondo para intentar evitar la quiebra.

El triunvirato Barreda Moltó – constructores varios, que desembocó en la caja de Castilla – La Mancha quebrada con un agujerito de 7.000 millones de euros, una comunidad autónoma en la ruina absoluta y unos constructores que se estuvieron enriqueciendo a manos llenas a costa de la administración mientras duró la burbuja con pelotazos como el Aeropuerto de Ciudad Real.

Mercasevilla y el escándalo de los EREs en Andalucía, con un fondo de reptiles de 700 millones de euros que servía para jubilar a familiares y amigos del entorno del PSOE sin que hubieran dado un palo al agua. Y cuando no se gastaba el dinero en eso, se gastaba en fiestas y cocaína. Toda la administración de Chaves pringada, una de las demostraciones más evidentes de lo generalizada que está la corrupción

Como dijo aquél, en España no hay pan para tanto chorizo. Lo que más sorprende es que la corrupción es un cáncer que invade la casta política española sin hacer distinciones entre regiones o partidos políticos. ¿Cómo es esto posible? La respuesta es tan sencilla como obvia: nadie ha querido coger el toro por los cuernos, ninguno de los dos partidos mayoritarios han querido enfrentarse al problema de cara al ser conscientes de que en sus filas hay más de uno al que se le debería caer la cara de vergüenza. Debido a esta falta de decisión no han salido en España leyes que castiguen con severidad y celeridad los casos de corrupción, tráfico de influencias o apropiación indebida.

Aún estamos a tiempo de atajar el problema, aunque para ello es preciso valentía y decisión, es perentorio legislar y crear mecanismos específicos contra esta lacra, mecanismos como:

  • Una unidad especial de inspectores fiscales dedicados exclusivamente a analizar el patrimonio de los políticos que pueden detectar irregularidades o incongruencias rápidamente


  • Una revisión del código penal donde ostentar un cargo público se considere agravante en los delitos anteriormente mencionados, y donde las primeras medidas cautelares consistan en una fianza del 50% del valor de lo robado, inhabilitación inmediata y/o prisión sin fianza.


  • La inclusión en el código penal de un sistema para ofrecer rebajas penales a estos delincuentes a cambio de información y protección, para que puedan tirar de la manta


  • Una gran mayoría de los españoles han perdido la fe en la clase política, en su honestidad. Aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, pero para ello son necesarias medidas valientes y drásticas, que transmitan con claridad el mensaje de que quien la hace, la paga.

    ¡Retomemos Europa!

    1. No hacían falta las palabras de Mario Draghi para entender que la crisis ya es irreversible en Europa. Crisis de «dimensiones sistémicas» había dicho Jean-Claude Trichet hace un par de meses. Ahora Draghi, su sucesor en la dirección del Banco Central Europeo (BCE), nos informa de que «la situación ha empeorado» (16 de enero). Resulta difícil saber qué significa el empeoramiento de una crisis de «dimensiones sistémicas».

    Es cierto que el escenario previsto para los próximos meses es bastante sombrío, no sólo porque hace años que estamos pagando la crisis y la medicina que la alimenta: la austeridad, o dicho de manera más sobria «el rigor». También sectores fuertes del capital y de la clase dirigente europea empiezan a verse asaltados por la duda de si, en este gigantesco proceso de reafirmación global de los equilibrios de poder, no corren el riesgo de figurar entre los perdedores.

    El espectro del «declive», que no ha dejado de pasearse por las metrópolis estadounidenses, ha empezado a frecuentar con mayor asiduidad las calles y las plazas europeas o al menos de regiones enteras de Europa. Y no faltan los comentarios que entrevén tras las acciones de las agencias de calificación una racionalidad militar, la primera maniobra de una «guerra mundial de la deuda» en la cual el objetivo de que sobreviva el dólar como moneda soberana a nivel mundial (con la consecuencia de que los centros directivos sigan estando situados en el mercado financiero) pudiera justificar el desgaste del euro. Como telón de fondo están las noticias llegadas del Estrecho de Ormuz, que nos recuerdan que frente a una crisis de esta profundidad y duración la guerra puede ser una posible «solución» no sólo en el terreno financiero y de la deuda «soberana».

    Digámoslo claramente: la Unión Europea tal y como la hemos conocido en estos años está acabada. No es un hecho del que alegrarse. Nosotros y nosotras mismas habíamos llegado a pensar que las luchas y movimientos europeos pudieran haber encontrado en la institucionalidad europea en formación, en el terreno de la ciudadanía y de la governance, un marco de referencia más dúctil que las estructuras políticas nacionales, un espacio en el seno del cual y contra el cual construir campañas y articular plataformas reivindicativas. Pues bien, aquel espacio ya no existe. Ésta es la primera lección que extraer de la crisis en esta parte del mundo. La segunda nos parece aún más importante: en el terreno nacional, toda hipótesis de afrontamiento democrático o socialista de la crisis se está mostrando como lo que realmente es: una ilusión carente de toda eficacia y tendencialmente peligrosa. Queda demostrado por estos dos años de resistencia durísima —aun restringida al terreno nacional— a las políticas de austeridad en los países más golpeados por la crisis.

    Grecia resulta emblemática en este orden de cosas. Resulta difícil imaginar un despliegue más radical y copioso de luchas de resistencia que el que ya ha tomado cuerpo en ese país: desde ocupaciones de plazas hasta la huelga general de larga duración, desde intentos de asaltar el parlamento hasta el bloqueo de ciudades enteras. Y aun así, la eficacia de esta movilización permanente, si la ciframos en términos de su oposición a las políticas draconianas de recorte y desmantelamiento del estado social y de derecho, ha sido próxima a cero. No hay complacencia por parte nuestra en este comentario, esto ha de quedar claro. Se hace bien en luchar, tanto en Grecia como en cualquier otro lugar. Pero nos parece que la perspectiva de la mera resistencia (de la simple defensa de las conquistas de las últimas décadas y de las instituciones que parecían destinadas a encarnarlas) se ha topado con un límite radical.

    En el mismo momento en que Europa se desnuda definitivamente de sus vestimentas democráticas ante los ojos de millones de ciudadanos y ciudadanas europeas, resucitándose los fantasmas de la dictadura de la regulación monetaria y del dominio colonial ejercido por un supuesto centro contra sus periferias, se demuestra la impotencia de considerar la dimensión nacional como un dique de contención o un bastión defensivo. En estas últimas décadas, los procesos de desarticulación del estado-nación han actuado muy en profundidad, sus instituciones están demasiado comprometidas con la lógica neoliberal y financiera, demasiado ha mutado la composición del trabajo vivo, demasiada es la desproporción entre la violencia del mando financiero y la dinámica de la representación política como para poder pensar hoy en un New Deal a nivel nacional. Un programa de salida de la crisis hacia adelante no puede ser sino un programa constituyente. A los dos aspectos que por definición caracterizan todo programa constituyente —fijación de nuevos principios no negociables y construcción de una nueva institucionalidad— se debe añadir ahora la invención de un nuevo espacio, que a nuestro parecer no puede sino ser europeo. Es un reto cuya dificultad reconocemos. Aun así, la aparición de una lucha de clases y de una «izquierda» consistentes a nivel europeo dependen de la capacidad que tengamos, en el futuro inmediato, de estar a la altura del reto.

    2. La radicalidad y la profundidad de la crisis, tanto en el plano global como en el europeo, son ya reconocidas incluso por muchos analistas del mainstream que hablan abiertamente de un horizonte recesivo a medio plazo. En lo que respecta a Europa, si no interviene en los próximos años una solución radical de continuidad, esto significa que nos encontraremos con la consiguiente descomposición de un espacio (político, social y cultural, además de económico) ya de por sí profundamente heterogéneo. Las instituciones europeas presentaban esta heterogeneidad como uno de los puntos de fuerza de la Unión Europea (UE). El alcance de la crisis ha barrido esta retórica. Ya ni se trata de una Europa de dos o más velocidades. Cuanto acaece hoy en torno a Gran Bretaña no es menos significativo que la precipitación de Grecia hacia la suspensión de pagos: la City de Londres se postula como un polo de atracción del capital en el interior de Europa, distribuyéndolo por las sedes financieras globales y contribuyendo así a profundizar las dinámicas de ruptura de la unidad económica incluso de los países «fuertes», empezando por Alemania. Hasta la hipótesis de una ruptura de la unidad monetaria europea mediante la secesión alemana y la formación de nuevo bloque en torno al marco —como con frecuencia ha analizado Christian Marazzi— da por descontado el debilitamiento de la demanda global de productos manufacturados de exportación y la fractura de la estabilidad social, elementos de los que depende el modelo alemán. El downgrading de Francia hace saltar definitivamente el eje París-Berlín que era candidato a jugar el papel directivo de la Europa en crisis, abriendo otra fractura en el espacio institucional de la UE. Al este, la revuelta social de estos días en Rumanía abre otro frente de radical inestabilidad, mientras que Bruselas reacciona demagógicamente a la deriva fascista del gobierno húngaro —afortunadamente contrarrestada por un movimiento que crece fuerte— sólo cuando afecta a la autonomía del BCE.

    Son estos procesos de descomposición del espacio europeo los que nos hacen afirmar que la UE, tal y como la conocíamos en estos años, está acabada. Quede claro que esto no significa que las instituciones europeas estén destinadas a desaparecer o que no se esté diseñando su «reforma». Hay quienes han hablado más adecuadamente —es el caso de Étienne Balibar— de una verdadera «revolución desde arriba», es decir, un intento de reforma comprehensiva de la estructura institucional de la UE en torno al BCE, que tiene como resultado una profunda modificación de la constitución material y formal tanto en el plano europeo como en el plano nacional (resulta obvio referirse aquí a las políticas de equilibrio presupuestario). El «paquete fiscal» que se ratificará en marzo culmina este verdadero intento de gestionar la crisis bajo el mando alemán, de cuyos límites son conscientes sus propios promotores y que sólo tendrá alguna oportunidad de éxito en la medida en que nos encontremos frente a la presencia de una recesión de alguna manera «controlada» y un aminoramiento de los ataques a la «deuda soberana».


    Para Alemania, y no solo para ella, como ya hemos dicho, la alternativa es la secesión del euro, con efectos difícilmente predecibles tanto en Europa como a nivel global. No queremos detenernos en este segundo escenario. Es más importante subrayar que la «revolución desde arriba» que ya acontece vacía de toda sustancia democrática las instituciones europeas y plantea en este aspecto la absoluta urgencia de un programa constituyente. La que se configura es una Europa «gótica», dispersa y jerárquica, una Europa-mercado sin mediación democrática interna eficaz, la cual, aunque eventualmente se recomponga según geometrías y geografías variables, estará dotada de un nuevo mando soberano en las manos no sólo del BCE sino también de «los mercados», un mando que desciende desde lo alto y se distribuye de manera difusa. Concluye así brutalmente un proceso de medio siglo de construcción europea basado en una governance que equilibraba la asimetrías e impedía la aparición de eventuales convulsiones de las jerarquías estatales tradicionales. La perspectiva de este laberinto gótico, con sus arquitecturas deformes sometidas a las exigencias de los bancos y del «mercado», estará dominada por una «planificación» desde arriba, una planificación cuasi soviética, pero no para producir mercancías sino débito, aplicándose de inmediato sanciones a cualquier desviación. Es fácil predecir que, contrariamente al sueño federalista y al proyecto funcionalista de un atenuamiento de la soberanía nacional en el proceso de integración, en torno a esta nueva estructura proliferarán los soberanismos y los nacionalismos. Por un lado en los países «fuertes», para proteger sus posiciones que el discurso dominante presenta ya como amenazadas por la débil disciplina fiscal de las «periferias»; por otro lado en el interior de estas últimas, donde la reacción antieuropea empieza a asumir la forma de una reacción antialemana. En uno y otro caso nos encontramos frente a fenómenos extremadamente peligrosos que amenazan con serlo cada día más.

    3. Estos soberanismos y nacionalismos son hoy la otra cara de la hipótesis de una Europa gótica o de una estabilización «posneoliberal» de la gestión de la crisis. Hablamos de una estabilización posneoliberal en un sentido preciso, en el convencimiento de que en el interior de este escenario que se va configurando mediante la aprobación del «paquete fiscal» asistiremos a la reafirmación de algunos de los dogmas esenciales del neoliberalismo pero sin la perspectiva de una efectiva salida de la crisis. No existen en este escenario márgenes reales de negociación, ni en lo que respecta a una posible modificación de las políticas del BCE, ni en lo que se refiere a la evolución de los fondos de rescate o la reestructuración de la deuda soberana y la recapitalización de los bancos. Sobre esta base, nos parece una pura ilusión la idea de un área europea de inversión para el empleo y la perspectiva de una redistribución más o menos igualitaria de los impuestos, y por tanto de las rentas del trabajo y de la riqueza. La Europa de la «revolución desde arriba» está construida para afianzar la renta financiera y tiene sobre todo la ambición de garantizar un compromiso entre ésta y fracciones concretas del capital industrial. Sus propios arquitectos son conscientes del hecho de que las actuales estructuras globales del capitalismo, con un sistema financiero ocho veces más grande que la «economía real», no son sostenibles, y las actuales políticas monetarias —que no hacen sino ayudar a la especulación— son difíciles de aguantar. La estabilización posneoliberal en Europa es un proyecto botado para naufragar a largo plazo. Pero ya sabemos que a largo plazo estaremos todos muertos.
    Una cosa es cierta: si en la Europa gótica hay quienes piensan en organizar los intereses de las diferentes fracciones del capital, no hay quien reconozca el trabajo. En todo caso, donde este reconocimiento sí se da, como en el caso de Alemania, sólo tiene espacio en el seno de las estructuras de concertación nacional. Pero estas estructuras siempre excluyen cuantitativa y cualitativamente a los trabajadores y trabajadoras definitivamente precarizadas, mientras que la posición misma del trabajo «garantizado» empieza a estar amenazada por una crisis de la que no se salva nadie. Por otra parte, en la gran mayoría de los países europeos el ataque a las condiciones del trabajo (tanto el trabajo cognitivo como el fabril, el migrante como el autóctono, el dependiente como el formalmente autónomo) no parece tener límites. Las «deudas soberanas» se cargan sobre las espaldas de mujeres y hombres cada vez más debilitados «en privado», el ataque a los salarios se combina con aquel otro a los servicios, el paro con la erosión del ahorro familiar, y así se va extendiendo la pobreza. Un aumento vertiginoso de las desigualdades sociales, que ya habían crecido desmesuradamente con los procesos de financiarización capitalistas, es la primera consecuencia de todo esto
     
    Volvemos a repetir lo que habíamos dicho al inicio: no se discute la necesidad de una resistencia indispensable frente a estos verdaderos procesos de desposesión. Es sólo en el seno de una resistencia en desarrollo que podrán tomar forma nuevas modalidades de cooperación y una nueva plataforma reivindicativa que acoja sujetos sociales diversos con el horizonte de una lucha común. Esta lucha, siguiendo las indicaciones de Plaza Tahrir, relanzada por los indignados e indignadas españoles y por el movimiento occupy de Estados Unidos, debe conquistar sus propios espacios en las ciudades europeas sacudidas por la crisis. Pero, a fin de que la lucha se vuelva constituyente y abra definitivamente la perspectiva de una superación de la crisis hacia adelante, no basta con que converjan las diversas formas de resistencia sobre el terreno metropolitano. Un nuevo programa para la conquista del común, entendido como la base material para construir una nueva modalidad de convivencia, cooperación y producción entre libres e iguales, sólo podrá escribirse sobre un espacio más amplio, que no podemos sino definir como espacio europeo.
     
    Esta conciencia está bien extendida en el interior del movimiento español de los indignados e indignadas, y puede encontrar un momento de consolidación importante en la propuesta de una movilización europea para asediar el BCE en Fránkfurt el próximo mes de mayo, aniversario del 15M. «Retomemos Europa» debe convertirse en el lema movilizador. Si la crisis amenaza con marcar nuestras vidas en los próximos años, debemos equiparnos para afrontar este periodo. No partimos de cero: las luchas han sedimentado un extraordinario patrimonio de experiencias en muchos países europeos, mientras que las revueltas del Magreb y del Mashreq han entrado ya en el imaginario y el lenguaje de los movimientos europeos. Una gran campaña transnacional para liberar la deuda (y para liberar la imaginación política del chantaje de la suspensión de pagos) puede marcar hoy la apertura de un espacio de movimiento a nivel europeo. Mientras se multiplican en el plano molecular las acciones de resistencia a la deuda, se trata de construir una vía europea para las luchas, con la perspectiva de edificar programas y contrapoderes. Sin nostalgia alguna por los estados nacionales, sin compromiso alguno con la Europa gótica.
     
    Traducción: Universidad Nómada

    La Unión Europea firma el ACTA, un tratado para censurar contenidos en internet

    Un total de 22 países de la Unión Europea (UE) firmaron este jueves el Acuerdo Comercial Anti-piratería (ACTA) para controlar el uso de internet, a pesar de la diferentes protestas que se han generado en los últimos días.


    Los estados miembros de la UE que firmaron este tratado son: Reino Unido, Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Polonia, Portugal, Rumania, Eslovenia, España y Suecia.

    Mientras que los cinco países restantes de la UE (Alemania, Chipre, Holanda, Estonia y Eslovaquia) se estima que firmen el ACTA próximamente.

    De acuerdo con información del portal digital ruso RT, el ACTA es un acuerdo que propone fijar la protección de la propiedad intelectual en el ámbito internacional y supone multas e incluso cárcel para quienes infrinjan la ley y cuyas negociaciones se han filtrado por activistas informáticos como el colectivo Anonymous.

    En 2008 comenzaron las negociaciones de este acuerdo y en octubre de 2011 se obtuvo la firma de Australia, Canadá, Japón, Corea del Sur, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur y los Estados Unidos.

    El representante de Open Rights Group, Peter Bradwell, destacó que: “Los responsables políticos demuestran que han fracasado completamente en aprender las lecciones de la debacle y la Ley SOPA y que no están escuchando la voz de los usuarios de internet en todo el mundo”, refirió la revista digital http://www.computeractive.co.uk/.

    El ACTA plantea una grave amenaza a la libertad de expresión en Internet”, puntualizó Bradwell, miembro de esta organización británica, que trabaja para preservar los derechos digitales.

    El futuro del ACTA en Europa

    La ministra del Parlamento Europeo, Marietje Schaake publicó un comunicado, que indica que el parlamento tendrá que ratificar el tratado, ya que este compromiso no tiene validez legal, pero expresa una intención de implementar el ACTA.

    Schaake señaló que luego de la firma del ACTA, las comisiones del Parlamento Europeo deberán emitir su opinión al respecto y debatirlas entre el 29 de febrero y el 1ero de marzo.

    Mientras que entre el mes de abril y mayo, la Comisión de Comercio Internacional (INTA, por sus siglas en inglés) también votará.

    Asimismo, destacó que “el voto más importante será durante la sesión plenaria de Estrasburgo del 11 al 14 de junio, donde todos los diputados del Parlamento Europeo podrán votar sobre el ACTA. Si la mayoría de los votos son a favor de la ratificación del ACTA, será convalidado por la UE”.

     AVN / YVKE Mundial
    librered.net/

    sábado, 21 de enero de 2012

    Oscuras agencias de calificación

    Xavier Caño TamayoATTAC Acordem

    ¿Por qué la Unión Europea no pone coto a las actuaciones de las oscuras agencias de rating que atacan Europa? ¿Por qué la casta política europea solo gime y se lamenta, pero no reacciona? A estas alturas deberían saber que no pueden comprarles jamás un coche usado, parafraseando el dicho popular, porque no son nada fiables. Nada. Y lo han demostrado ampliamente.

    Esas agencias ocupan las portadas de Europa desde hace meses con titulares como “Rebajan la calificación al fondo de rescate de la UE; las agencias rebajan la calificación de España e Italia; amenazan con rebajar la calificación de España si no se aprueba pronto la reforma laboral; las agencias dan un hachazo a los países del euro…”. El resultado es un severo agravamiento de la denominada crisis de la eurozona. Y lo más grave, sin fundamentos dignos de tal nombre.

    En teoría, Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s indican la seriedad y solvencia económica de grandes empresas y estados que emiten títulos o bonos de deuda. En teoría también, sus calificaciones asesoran a los grandes inversores que compran esos títulos, bonos u otros productos de deuda para que sepan si les costará cobrar o no los intereses y recuperar el capital invertido. En teoría.

    Pero lo cierto es que, como asesoras de solvencia económica, esas agencias de rating son un desastre, al otorgar la máxima calificación de solvencia a empresas que han quebrado 48 horas después. La banca Lehman Brothers, por ejemplo, se hundió irremisiblemente con la máxima calificación otorgada por esas agencias. Tampoco vieron venir ni de lejos la crisis de 1997; en 2001, cuatro días antes de la quiebra de la poderosa estadounidense Enron, aún le otorgaban una calificación de solvencia muy positiva, y menos aún se enteraron de la toxicidad de las hipotecas basura hasta que les explotaron en los morros y desataron la peor crisis económica en casi un siglo. Y no se percataron de que los títulos de deuda griegos no eran fiables, considerándolos inversiones de primer orden hasta el último minuto. ¿Cuántos ejemplos más son necesarios para dejar claro que no hacen bien su teórico trabajo?

    Podemos concluir por tanto que esas agencias son incompetentes e incapacitadas. Pero hay más. William J. Harrington, que fue vicepresidente de Moody’s, elaboró un informe de 78 páginas que envió a la SEC (autoridad que vigila el mundo de la bolsa y las inversiones financieras en EEUU). En dicho informe denuncia que Moody’s impone a los analistas que den a los clientes de la agencia las calificaciones positivas que quieran, para que no se vayan a otras agencias. Y Yuri Yoshizawa, director de Derivados de Moody’s, declaró ante la Subcomisión financiera del Senado de EEUU que en la empresa había compraventa de calificaciones. Es decir, además, prostituidos.

    En realidad, como denuncia el filósofo Bernard-Henri Lévy, las tres agencias de rating son un inaceptable oligopolio en la calificación de solvencia de las inversiones financieras. Pero además esas agencias son incompetentes y deshonestas como se ha podido ver. Corruptas también, como denuncia el catedrático de economía Albert Recio. Por esas razones, en España, Italia y otros países europeos se han presentado querellas criminales contra las nefastas actuaciones de las agencias de rating. En Italia, agentes de la policía contra delitos fiscales han registrado recientemente las oficinas de Standard & Poor’s en Milán en busca de documentación sobre sus muy discutibles y oscuras decisiones. ¡Aleluya! Esperemos que cunda el ejemplo.

    Las agencias de rating con sus calificaciones a la baja torpedean sin ningún rigor ni análisis digno de tal nombre la credibilidad y solvencia de empresas y estados. El resultado inicial, en el caso de los estados, es que suben los intereses de los títulos y bonos de deuda soberana. Así crecen los beneficios de bancos y grandes fondos que son los que compran deuda pública. Pero resulta que hay una estrecha relación entre los accionistas de agencias de rating, bancos y fondos de inversión, mezclados todos como en una melé de rugby. Algo huele a podrido en el reino de esas agencias, ¿no?

    Porque lo cierto es que las agencias de rating son juez y parte; incapaces, deshonestas, incompetentes y oscuras… Habrá que hacer algo y cuanto antes, mejor.
     
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